Frontel impulsa reinserción social con curso de electricidad domiciliaria

20 personas en proceso de recuperación fueron certificadas en técnicas eléctricas gracias a alianza público-privada
👷 Capacitación que cambia destinos
20 personas que han enfrentado el consumo problemático de sustancias hoy comienzan una nueva etapa. Gracias a una alianza entre Frontel, Fundación Honra, SENDA Biobío y OTEC BTE, recibieron formación profesional en electricidad domiciliaria, una herramienta concreta para su reinserción social y laboral. Esta capacitación no solo les entrega un oficio, les devuelve dignidad, autonomía y esperanza.
🤝 Un modelo de colaboración que funciona
Este programa es la prueba de que cuando el mundo público, privado y social se articula, ocurren verdaderos cambios. No es asistencialismo: es formación con propósito. Es inversión en personas que, con el apoyo adecuado, pueden reconstruir sus vidas y ser aporte a la sociedad. Así lo destacó Frontel, al asumir su rol como empresa con responsabilidad social activa.
🗣️ Voces que emocionan y abren futuro
“Nos llena de orgullo ver el resultado de este programa y el entusiasmo de quienes hoy se certifican”, dijo Jaime Morales de Frontel.
“Vale la pena que estas instancias se sigan dando para empujar la reinserción social”, agregó Sandra Quintana, Seremi del Trabajo.
“Hoy me siento útil y con ganas de seguir aprendiendo”, expresó Marcos Ortiz, beneficiario del curso.
Cada testimonio reafirma lo esencial: la capacitación dignifica, transforma y libera.
🔌 Formación técnica con impacto social
Con 80 horas de clases, el curso combinó conocimientos eléctricos con habilidades sociolaborales clave para integrarse al mundo del trabajo. Los participantes ahora cuentan con una base sólida para emprender, postular a empleos formales o incluso apoyar en sus propias comunidades. Esta es una inversión en capital humano de alto valor social.
💡 Energía que también transforma vidas
Frontel, como parte del Grupo Saesa, demuestra que su misión va más allá de entregar electricidad. Su compromiso se traduce en hechos: programas que generan oportunidades reales, sustentadas por formación, acompañamiento y articulación institucional. Este es un modelo que debe replicarse: un ejemplo de cómo la energía también puede encender futuros.








