Santo Tomás Los Ángeles impulsó diálogo estratégico sobre el futuro del agro en Expo Socabio 2026

En el marco de Expo Socabio 2026, tradicional feria que reúne en Los Ángeles a los principales actores del mundo agrícola y forestal del país, Santo Tomás Los Ángeles desarrolló un conversatorio orientado a reflexionar sobre los desafíos estructurales del sector y el rol que debe asumir la academia en esta nueva etapa de desarrollo.
La instancia contó con la participación de Juan Sutil, empresario y ex presidente de la CPC, y Antonio Walker, presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura y ex ministro de Agricultura, quienes abordaron el escenario productivo nacional desde una mirada estratégica y de largo plazo.
Durante el diálogo, se destacó que las exportaciones del sector agroalimentario, forestal, acuícola se posicionan como pilares de la economía chilena. En un contexto global donde la demanda de alimentos podría aumentar hacia 2050, ambos expositores coincidieron en que Chile, y particularmente la región del
Biobío, tiene condiciones privilegiadas para transformarse en una potencia ecoalimentaria, siempre que existan políticas públicas habilitantes, estabilidad macroeconómica y condiciones de seguridad que favorezcan la inversión.
Uno de los ejes centrales del conversatorio fue el fortalecimiento de la agricultura familiar campesina. En este sentido, la asociatividad fue planteada como una herramienta clave para escalar, incorporar tecnología, mejorar acceso a mercados y avanzar hacia modelos más competitivos. En este punto, se subrayó la importancia del acompañamiento técnico, la formación, y la transferencia tecnológica como factores decisivos para el crecimiento sostenible.
DESAFÍOS Y APORTES DE LA ACADEMIA
En esa línea, la educación técnico-profesional y universitaria emergió como un actor estratégico. Antonio Walker relevó la experiencia de los colegios técnicos de la SNA y los convenios de articulación con instituciones de educación superior, enfatizando que el aprendizaje “haciendo”, la digitalización, la agricultura de precisión y la incorporación de inteligencia artificial serán determinantes en la
competitividad futura del sector.
“Para el sector agrícola y forestal la forma de reencantar a la juventud con el campo es a través de la tecnología, es a través de la innovación, y la digitalización. estamos viviendo una tremenda revolución tecnológica en la agricultura, y son nuestros jóvenes estudiantes los que van a manejar esa
tecnología”, subrayó Antonio Walker.
Por su parte, Juan Sutil destacó que el verdadero desarrollo de un país depende de la calidad de su capital humano, señalando que la velocidad de los cambios tecnológicos exige instituciones formativas capaces de preparar a los jóvenes para tareas que evolucionan constantemente.
La tecnología aplicada al riego, el uso de sensores, drones, trazabilidad y análisis de datos ya forman parte de la nueva agricultura, y su adopción requiere profesionales y técnicos altamente capacitados.
“Tengo mucha confianza y también esperanza de que Chile está formando muy bien su juventud y su capital humano, en un porcentaje muy importante de la educación chilena. Si uno quiere hacer agricultura o cualquier otra actividad, la tecnología es hoy día fundamental, es clave. Y yo creo que ahí las
universidades, los centros tecnológicos, los institutos de tecnología, o la educación dual, son claves para lo que viene hacia adelante. Porque los países son potentes cuando su capital humano es potente, cuando la formación es potente”, remarcó Juan Sutil.
El conversatorio dejó en evidencia que el futuro del agro no depende solo de la producción, sino de la capacidad de integrar conocimiento, innovación y formación. En ese desafío, la academia no es un actor secundario, sino un socio estratégico para el crecimiento sostenible del país y sus regiones.
TALLERES TOMASINOS EN EXPOSOCABIO
Durante la feria, la institución también estuvo presente con stands y talleres impulsados por las áreas de Recursos Naturales, Ingeniería, Salud, Odontología, Veterinaria, Administración y Gastronomía, compartiendo conocimiento aplicado y vocación formativa al servicio del territorio, fortaleciendo el vínculo entre educación superior y mundo productivo.
Desde la perspectiva institucional la participación en este espacio permite a Santo Tomás Los Ángeles tomar posición por el desarrollo regional, a través de la articulación entre academia y sectores productivos.













